Uvas — Grapes

Francisco Martínez
3 min readOct 15, 2017

Uvas

La navidad nunca fue una de sus celebraciones preferidas. Lo de reunirse todos, el alboroto de los niños, las inevitables tensiones entre miembros de la familia, le hacían ponerse en guardia frente a esos días tan ‘especiales’.

Sus hermanas, casadas con un banquero y un empleado de la construcción, le habían traído siete hermosos sobrinos, y cuando se reunían, la convivencia se convertía en un calvario.

Sin embargo, esta vez iba a ser distinto. Volvía su hermano de Estados Unidos y hacía más de diez años que no se veían. Tenía ganas de recuperar aquellas interminables y deliciosas charlas en las que intentaban desentrañar los secretos del mundo.

La noche de fin de año, estaban todos sentados a la mesa, una larga y abigarrada mesa en la que no faltaba de nada. Su hermano había traído las uvas del valle de Napa. Antes de que ocurriera aquel trágico incendio. Cada comensal tenía en su plato doce uvas, unas rojas y apetecibles uvas en trece pequeños platos, preparadas para comerlas mientras sonaban las campanadas.

El día de año nuevo, una sirena de policía alertaba al vecindario. Trece cuerpos yacían en el suelo del salón comedor. Un sobre en el aparador contenía una nota: ‘Mi hermano trajo unas hermosas uvas para celebrar el fin de año. Como no quería que se volviera a ir, inyecté en todas las uvas un veneno mortal. Ahora todos descansaremos juntos en el panteón familiar’.

Grapes

Christmas was never one of his favorite celebrations. The reunion of all, the children’s uproar, the inevitable tensions between the members of the family, made him stand guard in the face of those “special” days.

His sisters, married to a banker and a construction worker, had brought him seven beautiful nephews, and when the family reunies, the coexistence become an ordeal.

However, this time it was going to be different. His brother was going to come back from the United States and they had not seen each other for over ten years. He wanted to recover the interminable and delicious talks in which they tried to unravel the secrets of the world.

On the night of the end of the year, they were all seated at the table, a long and full of foods table in which nothing was missing. His brother had brought the grapes from the Napa Valley, he had bought them before that tragic fire destroyed grape plantations. Each diner had on its plate twelve grapes, red and appetizing grapes on thirteen small plates, prepared to eat them while the bells rang.

On New Year’s Day, a police siren alerted the neighborhood. Thirteen bodies lay on the floor of the dining room. An envelope on the sideboard contained a note: “My brother brought some beautiful grapes to celebrate the end of the year. Since I did not want he leave me again, I injected in every grape a deadly poison. Now we will all rest together in the family’s pantheon.”

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Francisco Martínez

Telecom engineer. International Relations, Translations.